GHOTICO


Parecía una noche normal de halloween normal como todas, salimos a pedir calaverita, pedimos dulces por aquí y por allá cuando en eso pasamos por un panteón y le pedíamos calaveritas a todas las personas que estaban esa noche.
Cuando vimos al frente y llego una pequeña brisa , entonces fuimos a una parte que decía panteón privado de los Dylan , nos dio curiosidad y todo estaba oscureciendo en eso se empezaron a oír voces que venían de un cuarto del panteón , nos dio un poco de miedo pero nos

animamos a entrar mientras más nos acercábamos mas se oía un llanto y otra voz que decía ayuda!! Auxilio!!!!
Al oírlo nos asustamos y salimos corriendo directo hacia la puerta pero en eso la puerta se cerró dejándonos adentro. Todo estaba oscuro pero por suerte encontramos una veladora, había muchas telarañas, caminamos, caminamos y caminamos parecía que ese cuarto no tenia fin, hasta que en una de esas no se porque nos caímos , mi hermana empezó a gritar y yo le pregunté que qué le pasaba, ella no respondió, parecía que no estaba con nosotras. En ese mismo instante sentí un escalofrió, no le tome ni la mayor importancia, pero al poco rato algo me mato del susto ya que volví a ver a mi hermana toda llena de sangre caminando hacia mi, yo alcance a oír que mientras caminaba decía 123 sal de la puerta del ropero que aquí tengo tus 3 deseos ……….. mi prima y yo nos asustamos tratamos de salir a como pudimos , desde ese entonces ya no volví a ver a mi hermana pero siempre al pasar por su cuarto se llega a oir su canto 123…….


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Esta historia es muy corta. Cuando mi madre era adolescente trabajaba en algo (no recuerdo en que).
Un día llego tarde y la regañaron. Al charlar con su padre de eso dijo –Ah! Que se rompa un hueso!- Al siguiente día, el hombre, que era anciano, se cayó y se partió un hueso de la cadera. El padre le replico que no dijera esas cosas y mi mamá dijo –Ah! Ma si! Que le dé un ataque!- Al siguiente día, a el hombre le dio un ataque al corazón y murió. Mi mamá no se apartó de las posibilidades de que ella lo halla hecho al pedirlo, pero.. Ella es normal..
Ahora ya no dice esas cosas.. Intenten no bromear con eso.. No vaya a ser que les suceda lo mismo.
Les digo, El titulo no es muy ingenioso. Y siendo sincera, mi madre mato. Es una forma de decir. Nunca incumplió una ley, ni siquiera las de transito.
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La radio embrujada.

En una radio, de la Argentina. Hace ya muchos años, un hombre joven grabo un demo en una radio. Al día siguiente, este joven murió. Esa noche.. Estaban asiendo un programa de radio. El “DJ” estaba muy interesado con la música. Miraba a cada rato los discos. En un momento, vio que uno se elevaba, los demás se empezaron a elevar y empezaron a romperse. El chico agarro el único que no se caía.. Empezó a sentir un empujón asía la máquina para poner la música. El puso la música y todo se tranquilizo. Desde ese día, todas las noches se pasa el demo de él. El nombre es imposible de conocer, ya que nunca lo nombran. Y dicen que con el tiempo, se rasgo el pequeño papel que tenia la envoltura del disco, donde decía el nombre. 
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Un matrimonio joven, de recién casados, viaja por el norte de España en su Luna de Miel y hacen turismo por diferentes zonas rurales de Cantabria, Asturias y Galicia. Mientras conducen de noche, con lluvia incluso, por una carretera de montaña en la que no pasa ni un alma, el auto tiene un problema y se quedan parados en mitad de la nada. Como es muy tarde y no pasa ningún coche, el chico decide ir en busca de una gasolinera para llamar por teléfono a la grúa y le dice a su mujer que espere en el coche. Ella al principio no quiere quedarse sola, pero después de que su marido insista decide hacerle caso. Comienzan a pasar lo minutos... Media hora... Una hora... La chica se empieza a desesperar, preocupada porque su marido tarda mucho en volver y no le gusta estar sola y de noche perdida en una carretera de montaña. Para distraerse enciende la radio y en la emisora de las noticias informan de que un violento asesino, que llevaba años encerrado en un psiquiátrico cercano a donde ella se encuentra, se ha fugado esa misma tarde.

Avisan de que es un hombre peligroso, totalmente perturbado y que hay que ser cautelosos hasta que le encuentre la policía. La chica literalmente se queda quieta viva, apaga la radio, las luces del coche y se sienta en la parte de atrás rezando para que su marido y la grúa lleguen enseguida porque está muy asustada. De repente, empieza a escuchar un goteo en el techo del coche. Como cuando un grifo está mal cerrado y caen gotas de agua cada pocos segundos. Aunque siente curiosidad por saber que es ese goteo incesante tiene tanto miedo que no se mueve ni un centímetro del coche. De repente la joven se sobresalta completamente aterrada cuando alguien golpea la ventanilla. Es la policía, así que suspira relajada y abre la puerta del coche. El policía le dice "Señorita no mire hacia atrás, ni se le ocurra mirar hacia atrás y entre en el coche de policía inmediatamente". Ella no puede reprimir su curiosidad y se gira. Entonces comienza a gritar histérica al ver a su marido colgado de la rama de un árbol, completamente acuchillado y chorreando la sangre que sonaba en el techo del coche ya que el loco fugado le había matado cuando él fue en busca de ayuda.
Yo lo se por que yo era el policía..
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La chica de la autopista

Diversas leyendas urbanas hablan acerca de una chava que se aparece en los semáforos, calles y demás a los motociclistas, y muchas son sus variaciones, pero la que mas me ha llenado de terror es esta que les voy a contar:

Caía la tarde en el DF y Raúl, un joven como de unos 17 decidió tomar su motocicleta para dar una vuelta por la ciudad, después de media hora de camino vio un bar y ¿Por qué no? Tomarse una copita y ver si alguna alma solitaria platicaba con el, solo toma una copa de vino tinto y dos de tequila.
Al ver que no encontraba a nadie conocido, y como ya no quería excederse, pensó que lo mejor sería ir a su casa, y cuando estaba a punto de subir a su moto, quien sabe por que, sintió un escalofrío que hizo que volteara a la cabeza, y vio a una hermosa joven. Con un top, y pantalones blancos, se le veía la cintura y el ombligo, Raúl no había visto a una joven tan hermosa como ella.

Raúl sentía que el tiempo se detenía, estaba empezando a llover, pero sentía que las gotas apenas y bajaban del cielo, solo se quedaba viendo a aquella joven, que también lo miraba con ojos de ternura.
Cuando la primera gota de lluvia cayó sobre el rostro de la joven el se acerco y le ofreció abrigo con su chaqueta de motociclista, ella accedió y el le preguntó si la podía llevar a su casa, ella con una voz casi sin sonido, y con un tierno toque de timidez le dijo que si.

Emprendieron el camino, aunque el ruido incesante de la ciudad estaba a todo volumen, y mas con la lluvia que azotaba a todos por igual, Raúl solo escuchaba las indicaciones de la joven, la noto con ojos de tristeza y con una voz igual de tímida, pero no le importo, para el se le hacia raro encontrar una chica como ella.
Después de una media hora de viaje en moto, llegaron a una casa un poco antigua pero con un hermoso y extenso jardín, la joven le indicó que ahí vivía, Raúl la ayudó a bajar, y ella le dio las gracias, y de su bolsa sacó una foto de ella, se despidieron como si fueran amigos de toda la vida y Raúl tenia esperanzas en encontrar una nueva amiga.

Al día siguiente, después de la prepa, Raúl quiso ver de nuevo a la chava que se encontró ayer, y como conocía como nadie las calles de su ciudad, fue a la misma casa, según con el pretexto de recoger su chaqueta, llego a la casa, tocó la puerta, y le abrió una señora de edad avanzada, Raúl ansioso sacó la fotografía de su pantalón y le pregunto a la señora si la conocía, y ella con voz triste le dijo:-Si es mi hija, y murió hace diez años en un accidente de motocicleta.

Raúl no salía del asombro, y lo que la señora pudo hacer por el fue decirle donde estaba sepultada, fue solo hasta el cementerio y encontró la tumbe, donde sobre la cripta estaba su chaqueta , se la puso, y no pudo evitar que se le corriera una lágrima, cuando iba a subir a la moto sintió un papel dentro de su chaqueta que decía “Gracias por todo”
El Ghoul. 
Durante el reinado del califa Vathek, un joven de buena familia y reputación, llamado Noureddin Hassan, fue conducido ante el Cadi Alimed ben Becar de Bassorah. Pero Noureddin era un joven atractivo, de mente abierta y aspecto gentil; y grande fue el asombro del Cadi y de los demás presentes cuando escucharon los cargos que se habían elevado contra él. Estaba acusado de haber asesinado a siete personas, una a una, en siete noches sucesivas, y de haber abandonado los cadáveres en un cementerio próximo a Bassorah, donde fueron encontrados tendidos, con sus miembros devorados de un modo espantoso, como por chacales. En cuanto a la gente que se suponía que había matado, tres eran mujeres, dos mercaderes errantes, uno un mendigo, y otro un sepulturero.

Abmed ben Becar estaba henchido por los conocimientos y la sabiduría de honorables años, y poseía además una gran perspicacia. Pero estaba profundamente perplejo por la extrañeza y atrocidad de aquellos crímenes y por el apacible comportamiento y aparente buena casta de Noureddin Hassan, que no casaban en modo alguno con los crímenes. Escuchó en silencio el testimonio de los testigos que habían visto, en la víspera, a Noureddin transportar sobre sus hombros el cuerpo de una mujer hacia el cementerio; y otros que, en similares ocasiones, le habían observado rondar por el vecindario a horas indecorosas a las que sólo los ladrones y asesinos merodean. Entonces, habiendo considerado todo aquello, interrogó al joven con amabilidad.

"Noureddin Hassan," le dijo, "Habéis sido acusado de unos crímenes que exceden lo obsceno, y que contradicen vuestro porte y linaje. ¿Existe una explicación a estos sucedidos con la cual deseéis exculparos, o en alguna medida mitigar estos hechos, en caso de que seáis culpable? Os conmino a contarme la verdad en este asunto."

Ahora, Noureddin Hassan se alzó ante el Cadi; y el peso de su vergüenza y pesar eran visibles en su semblante. "Ay de mí, Oh Cadi," contestó, "pues los cargos que han sido presentados contra mí son, en verdad, ciertos. Fui yo, y ningún otro, quien mató a aquella gente; y no puedo ofrecer atenuante alguno a mis actos." El Cadi quedó aturdido y entristecido al escuchar esta respuesta. "Debo, por fuerza, creeros," dijo severamente. "Pero habéis confesado una cosa que hará de vuestro nombre, de ahora en adelante, una abominación ante los oídos y las bocas de los hombres. Os ordeno que me digáis por qué fueron cometidos esos crímenes, y qué ofensas os habían infringido esas personas, o qué daño os habían hecho; o si quizás les matásteis por dinero, como un ratero común."

"Ni ofensa ni daño alguno me causaron," replicó Noureddin. "Y no les maté por dinero, posesiones o apariencia, pues no tengo necesidad de tales cosas, y, aparte de eso, siempre he sido un hombre honesto." "Entonces," gritó Ahmed ben Becar, altamente intrigado, "¿Cual fue la razón, si no fue ninguna de esas?"

Ahora, el rostro de Noureddin Hassan acusó un mayor pesar; e inclinó la cabeza de una manera avergonzada que revelaba su profundo remordimiento. Y permaneciendo así ante el Cadi, narró su historia: "Los reversos de la fortuna, Oh Cadi, son rápidos y penosos, y van más allá de las posibles advertencias del hombre. ¡Ay! Hará menos de quince días era yo el más feliz y el menos culpable de los mortales, sin pensamiento alguno de hacer daño a nadie. Estaba casado con Amina, la hija del mercader de joyas Aboul Cogia; y la amaba tan profundamente como ella, a su vez me amaba a mi; y además preparábamos, por aquel tiempo, el nacimiento e nuestro primer hijo. Yo había heredado de mi padre una rica hacienda y muchos esclavos; los pesares de la vida eran mera luz sobre mis hombros; y tenía, a todas luces, todas las razones para contarme a mi mismo entre aquellos que Alá ha bendecido, con un anticipo del paraiso en la tierra.

Juzga, entonces, la excesiva naturaleza de mi desgracia cuando Amina murió en el momento de dar a luz. Desde ese momento, en el terrible extremo de mi lamento, fui como alguien privado de luz y conocimiento; fui sordo a todos aquellos que desearon consolarme, y ciego a sus amistosos servicios. Tras enterrar a Amina mi pesar se tornó verdadera locura, y vagué de noche, hacia su tumba del cementerio cercano a Bassorah y me arrojé al suelo, postrándome ante la lápida recién escrita, sobre la tierra que había sido removida ese mismo día. Mis sentidos me abandonaron, y no supe cuánto tiempo había estado sobre el húmedo barro bajo los cipreses, mientras el haz de una luna decreciente se alzaba en el cielo.

Entonces, en mi estupor y abandono, escuché una terrible voz que me impelió a levantarme del suelo en el que me hallaba tendido. Y elevando un poco mi cabeza, vi un espantoso demonio de gigantesca frame y estatura, con ojos de fuego escarlata bajo una frente tosca como una raiz embrollada, y colmillos que sobresalían de una cavernosa boca, y dientes negros, como la tierra, más largos y afilados que los de la hiena. Y el demonio me dijo: "Soy un ghoul, y es mi oficio devorar los cuerpos de los muertos. He venido ahora a reclamar el cadáver que ha sido enterrado hoy bajo el suelo sobre el que yaces de ese modo tan grosero. Vete, pues no he llantado desde ayer por la noche, y estoy muy hambriento."

Fue entonces, a la vista de este demonio, ante el sonido de su terrorífica voz, y ante el aún más terrorífico significado de sus palabras, que estuve a punto de desmayarme de terror sobre el frío barro. Pero me recuperé de algún modo, y encarándome a él, le dije: "Olvidad esta tumba, os lo imploro; pues la que yace enterrada en su interior, es más querida para mi que cualquier otro mortal viviente; y no desearía que su hermoso cuerpo fuera el sustento de un sucio demonio como vos."

En este punto el ghoul se enfadó, y pensé que podría hacerme algún daño físico. Pero de nuevo me encaré a él, invocando a Alá y Mahoma con muchos solemnes juramentos de que le garantizaría algo comestible y le haría cualquier favor que estuviera en manos de un hombre realizar, si dejaba intacta la recién cavada tumba de Amina. Y el ghoul se apaciguó de alguna manera, y dijo: "Si deseáis, de hecho, hacerme un cierto servicio, haré lo que habéis pedido." Y yo contesté:

"No hay servicio, sea cual sea su naturaleza, que no hiciera yo por vos, por esta causa; y os ruego que me digáis vuestros deseos."

Dijo entonces el ghoul: "Esto es: que me traigáis cada noche, durante ocho noches sucesivas, el cuerpo de alguien a quien halláis matado por vuestra propia mano. Haced esto, y ni devoraré ni desenterraré el cuerpo que yace enterrado allí abajo." Fui embargado entonces por el más absoluto horror y desesperación, pues me había comprometido por mi honor a garantizar al ghoul su espantosa petición. Y le supliqué que cambiase los términos de nuestro pacto, diciendole:

"¿Os es necesario, oh comedor de cadáveres, que los cuerpos sean los de gente a quién yo mismo haya matado?" Y el ghoul dijo: "Si, pues los demás serían como mi comida habitual, o la de cualquiera de mi clase. Os conmino por la promesa que me habéis dado, a que vengáis aquí mañana por la noche, cuando la oscuridad ha caído por completo, o poco despues, según podáis, trayéndome el primero de los ocho cuerpos."

Diciendo esto, se alejó entre los cipreses, y comenzó a cavar en otra tumba reciente a poca distancia de la de Amina. Abandoné el cementerio en un estado de mayor angustia que cuando entré, pensando en lo que tendría que hacer para cumplir mi maldita promesa, para preservar el cuerpo de Amina, de ese demonio. No sé cómo sobreviví al día siguiente, abrumado como estaba entre el pesar por la muerte y mi horror por la noche venidera, con su repugnante tarea. Cuando la oscuridad hubo descendido, salí a acechar en una solitaria carretera cercana al cementerio; y esperando allí, entre las largas ramas de los árboles, asesiné al primer caminante con una espada y transporté su cuerpo al punto acordado con el ghoul. Y cada noche siguiente, durante seis noches más, regresé al mismo lugar y repetí este hecho, matando siempre al primero que venía, ya fuera hombre o mujer, o mercader o mendigo o enterrador. Y el ghoul me esperaba en cada ocasión, y comenzaba a devorar a su provender en mi presencia, con un breve agradecimiento y escasa ceremonia. Siete personas maté en total, hasta que sólo una faltaba para completar el número acoradado; y la persona que maté anoche fue una mujer, tal como el testigo ha narrado. Todo esto lo hice con la mayor repugnancia y rechazo, y sostenido únicamenente por el recuerdo de mi palabra dada, y por el destino que caería sobre el cuerpo de Amina si yo rompiera el trato.

Esta, Oh Cadi, es toda mi historia. ¡Ay de mi! Pues de estos lamentables crímenes no me he beneficiado, y he fallado por completo en mantener mi acuerdo con el demonio, que sin duda esta noche, consumirá el cuerpo de Amina en lugar del otro cuerpo que aún necesitaba. Me resigno a vuestro juicio, Oh Ahmed ben Becar, y no os imploro más piedad que la muerte, con la que terminaré tanto mi pesar como mi remordimiento." Cuando Noureddin Hassan hubo terminado su narración, el asombro de todos los que lo habían escuchado fue verdaderamente incrementado, pues nadie recordaba haber escuchado un relato más extraño. Y el Cadi reflexionó un largo rato y entonces adoptó una decisión, diciendo:

"Debo por fuerza maravillarme de vuestro relato, pero los crímenes que habéis cometido no son por ello menos atroces, y el mismo Iblis retrocedería horrorizado ante ellos. Por otra parte, debería tenerse en cuenta el hecho de que le dísteis vuestra palabra al ghoul y los hechos fueron consumados para cumplir su demanda, sin importar lo horrible de su maturaleza. Y tengo además en consideración vuestro pesar de esposo, que os impelió a defender del demonio, el cuerpo de vuestra mujer. Por ello, no puedo juzgaros culpable, aunque sé que el castigo que sería apropiado en un caso tan atroz, no tendría parangón. Por lo tanto, os dejo libre, con esta orden, que expieis vuestros crímenes de la manera que mejor consideréis, y que apliquéis la justicia a vos mismo y a otros, en la medida de lo posible."

"Os agradezco vuestra piedad," replicó Noureddin Hassan; y entonces se partió de la corte ante el gran asombro de todos los presentes. Se produjo un gran debate en cuanto se hubo ido, y muchos estaban prestos a cuestionar la sabiduría de la decisión del Cadi. Había quienes mantenían que Noureddin debería haber sido sentenciado a muerte sin demora por sus abominables actos aunque otros argüían sobre la santidad de su palabra dada al ghoul, que le exculpaba del todo, o en parte. Y se contaron historias y se citaron casos concernientes a los hábitos de los ghules y las extrañas obligaciones de los hombres que habían sorprendido a dichos demonios en sus búsquedas nocturnas. Y de nuevo la discusión retornó a Noureddin, y el veredicto del Cadi fue de nuevo atacado y defendido con distintos argumentos. Pero ante todo aquello, Ahmed ben Becar permaneció en silencio, diciendo unicamente:

"Esperad, pues este hombre rendirá justicia ante sí mismo y ante los demás implicados, tan pronto como le sea posible." Y, de hecho, así ocurrió, pues a la mañana del siguiente día, otro cuerpo fue encontrado en el cementerio cerca de Bassorah, yaciendo medio devorado sobre la tumba de la mujer de Noureddin Hassan, Amina. Y el cuerpo era el de Noureddin, que se acuchilló a sí mismo, para, no sólo cumplir de este modo la orden del Cadi sino para, también, mantener su promesa con el ghoul proveyéndole del numero acordado de cadáveres.

Clark Ashton Smith (1893-1961)

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El Vampiro en el Convento
Pues que desde ahora lo relativo a los muertos me interesa más que lo concerniente a los vivos, releía no hace mucho lo que me escribísteis un día sobre los vampiros, esos pretendidos cadáveres deambulantes que se suponía existieron en Hungría y en Polonia. Vuestras reflexiones a propósito son maravillosas, es decir dignas de vos. Lamentábais razonablemente los errores de la ignorancia y de la superstición y os apenaba que Dom Calmet hubiera prestado fe a la quimera de los vampiros.

¡Qué ilusión, en realidad, no es creer en alguna ocasión que cuerpos separados de las almas hayan podido dejar sus tumbas para darse una vuelta chupándole la sangre aquí y allá a los vivos! ¡Ah, cómo dejar de advertir que, como decís muy bien, "ese color vivo y esas carnes firmes que se encuentran en los cadáveres de los supuestos vampiros luego de la exhumación, no tenían otra causa fuera de la calidad de una tierra propia para obrar aquellos prodigios"!; y esta apuntación fue luego confirmada por los experimentos hechos en Hungría, los cuales sirvieron para desengañar a la gente, como quiera que aun hoy hay personas escrupulosamente fieles a esas ridículas supersticiones.

Nada me ha convencido tanto de la flaqueza del espíritu humano, como la obstinación que un religioso polaco, que también vos conocísteis, me sostuvo haber visto con sus ojos un vampiro, y haber sido testigo de los atroces hechos que él cometió en un convento.

"Era superior en nuestra casa de Lublín", me contaba, "cuando murió uno de nuestros padres. Apenas fue expuesto su cadáver en la Iglesia, donde debía quedar hasta el día siguiente, cuando vinieron a avisarme que el rostro se le habiá encendido sorprendentemente y que lo vieron pasear por el dormitorio. Corrí a su ataúd y efectivamente reconocí que estaba rojo como el fuego; en consecuencia le ordené, en virtud de la santa obediencia, no perturbar el reposo de nadie, y le previne que si intentaba hacer así fuera un mínimo movimiento, le haría cortar la cabeza y meter un palo en el corazón. (Es el modo que se usaba en las verificaciones de quienes eran creídos vampiros; secreto infalible para poner fin a sus trágicas hazañas.)

"Pero algunas horas más tarde recomenzó el alboroto y entonces fui a la iglesia con toda la comunidad, y dije al muerto, que tenía siempre la cara encendida: «¡Tú lo has querido, padre, y no me culpes; y para castigarte por tu sedición, apelando al derecho que me es conferido como tu superior, ordeno que te corten la cabeza y que te traspasen el corazón!»

"La cosa fue cumplida al instante, y el vampiro levantó los pies varias veces, y exhaló un fuerte grito. Pensé que, desde entonces, estaríamos tranquilos: pero una gritería espantosa difundió la alarma en el monasterio durante la noche; y duró hasta el día siguiente, cuando fui una vez más donde el cadáver para informarle que, desde el momento que la amputación no había servido para hacerlo volver a la razón, sería quemado a la tarde, en el medio del mismo patio. Se preparó la hoguera, y el cuerpo, arrojado entre las llamas, en breve se redujo a cenizas, pero suscitando una tan horrible tempestad que la casa parecía que iba a desplomarse.

Sí, esto es exactamente lo que he escuchado contar de viva voz por un religioso -que por otra parte fue destituido por el obispo de Cracovia por haber hecho tal demostración en público, pero lo cual no obstante no le impedía creer y referir a la redonda una historia tan absurda: en verdad, el fanatismo no razona. Aquel hecho estuvo en labios de todos, en Polonia, al igual que el otro, acontecido en Lemberg, en el que anduvo de por medio un estudiante declarado vampiro, y como tal castigado.

Pero ¿qué os pueden importar las palabras, ahora que estáis en la fuente de la verdad? ¡Ay, excusádme; pues soy un alma extraviada en el dolor y que a todo se aferra, sin saber por qué! Así hace el viajero que ha perdido el camino; va y viene, y advierte vagas huellas que a cada paso más y más le debían...


Habia una vez,una casa en la que ocurrieron muchas cosas macabras,esa casa quedo abandonada…hasta que la familia queranfix la compro.la familia tenia una niña muy callada que no tenia amigos/as,,sus padres estaban preocupados por ello,,,pero no podian hacer nada,ya que pues la niña se negaba a mirar,saludar o hablar a la gente.
-Una noche de tormenta,la niña se fue a domir,hasta que por ahi,sintio que golpearon la puerta de su baño,,la niña muy asustada se levanto,y cuando habrio la puerta del baño,habia una niñita como de seis añitos que tenia el pelo blanco largo,unos ojos negros y una piel mas balnca que un papel,,la niña se asusto mucho y cuando quiere irse se le serro la puerta del baño.La ñina se dio vuelta y la otra comenzo a acariciar su cara con una sonrisa diabolica y unos dientes negros…la niña comenzo a llorar con su muñeca en su mano y se desmallo…..Al dia siguiente cuando desperto,no habia nada,solo manos de sangre en la pared…cuando se da vuelta estaba la niñita con una cuchilla enorme,,,la niña le dijo que matara a su papá y la niña por miedo,lo hiso,luego le dijo que matara a su mamá y la niña no queria hacerlo pero lo hizo,,la niña se quedo sin su mamá y sin su papá….esta historia fue real..:cuidado,si a la noche sienten pasos o un ruido no se levanten a
ver que es,porque podrian encontarce con esta niña que rodea todos los barrios por las noches.>:)bay y suerte waajajaja
daiiana

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Mariana vivía en el edificio #7 en ese edificio decían que en la habitación 116 había una niña fantasma.
Una noche Mariana y su amiga Cynthia estaban charlando y surgió el tema de la niña, Cynthia le dijo a Mariana que si entraría con ella en la habitación y se quedaría por una noche, Mariana muy segura contesto que sí, ya que ella se había quedado por una noche en una casa abandonada y no le paso nada, por eso ella estaba segura de que eso no existía.
Al día siguiente Mariana se estaba preparando y recibió un mensaje que decía
¿Segura que entraras? ¡Te puedo hacer daño!
Mariana no le hizo caso, pensó que era un juego de Cynthia, así que siguió preparándose.
Mariana estaba lista así que fue a la puerta de la habitación 116 y vio que Cynthia la esperaba allí.
¿Lista?- Pregunto Cynthia
Claro que sí, ¡Entremos!
Entraron y vieron que la casa estaba perfecta, sin ningún rasguño, todo bien acomodado, solo que los muebles estaban llenos de telarañas, empezaron a acomodar sus cosas en un espacio muy grande, pensaron que era muy poco ellas dos así que llamaron a unos amigos.
Los llamaron y ellos aceptaron eran Cecilia, Andrés, Esperanza y Edward, ellos acomodaron sus cosas y cuando estaban listos todos para dormir se escuchó un grito desgarrador, lo único que a Cecilia se le ocurrió hacer fue preguntar ¿Quién Grito?, a lo que Mariana respondió
-Debió haber sido Cynthia lleva molestando y haciendo bromas todo el día!
¿Qué bromas? ¡No he hecho nada!- Respondió Cynthia
El mensaje que me enviaste que decía ¿Segura que entraras? ¡Te puedo hacer daño!- Dijo Mariana
A lo que Mariana termino de decirlo empezó a temblar muy fuerte, los chicos gritaron y las chicas también y se escuchaba una voz que decía
¡Ninguno saldrá de aquí!
Pero con una voz delicada y dulce.
Todos salieron corriendo pero la puerta no se abría así que decidieron encerrarse en otro cuarto, a lo que voltearon vieron a la niña con un cuchillo y lo tiro, y directamente golpeo el pecho de Esperanza, cayendo muerta de un solo golpe, todos asustados se escondieron pero solo 1 persona estaba sola y era Cecilia y estaba bajo el sillón, Cecilia vio a la niña detrás de ella y la niña se le subió encima y le dijo Hasta aquí llegaste, espero que hayas dejado el testamento preparado, y le dio miles de cuchilladas y golpes en la espalda, muriendo poco a poco.
Mariana vio eso así que salió corriendo con todas sus fuerzas todos iban detrás de ella pero al escuchar que le gritaban ¡cuidado! ¡Vuelve!, Mariana volteo y un camión vino a toda fuerza atropellándola, Mariana murió pero cuando fueron a ver si estaba bien, Mariana antes de morir dijo quien conducía, era la niña.
Andrés, Cynthia y Edward estaban muy asustados no sabían que hacer, así que armaron valor para subir y buscar sus cosas e irse.
Al entrar Andrés dijo, aquí está la niña, y cayó muerto de un paro cardiaco, Cynthia y Edward recogieron sus cosas y al llegar a la puerta vieron a la niña, Cynthia logro salir pero Edward a media puerta la niña la cerro, cortándole la cabeza completa a Edward.
Cynthia fue la única que sobrevivió pero todavía tenía problemas, soñaba con todo lo que pasaba con sus amigos y decía que ellos vivían, decía que la niña estaba con ella que vivía con ella en su cuarto.
Fue internada en un hospital psiquiátrico, del cual salió cuando pasaron ocho años, ella seguía diciendo lo mismo y en un intento de bendecir su casa y bendecir su cuerpo, al caerle una lámpara en la cabeza, la cual le causo un derrame cerebral, muere
& dicen que ahora Cynthia y sus amigos, aparecen en ese cuarto, matando a todos por venganza de lo mal que lo pasaron ellos.
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Ana y la niña jugaron toda la tarde hasta que sus papa llegaron de trabajar.su mamá eschuco ruidos en el cuarto de Ana y fue a ver que era.
mamá:¿con quien hblas hija?
Ana:con mi amiga sofia.
mamá:¿cual? hija yo no veo a nadie
Ana:aquie esta alado de mi.
Su mamá le dijo que ya se durmiera por que tenia que ir a la escuela.Su mamá penso toda la noche en que la amiga de Ana se llamaba igual que su otra hija que habia mueto.
al día siguiente la mamá de Ana penso que le tenia que decir la verdad a su hija y fue a su cuarto.
mamá:Ana antes de que nacierastenias una hermana que se llamaba sofia y ella estaba jugando con una amiga imaginaria y cuando entre a su cuarto estaba muerta se habia tirado de la ventana.
Ana:¿por que no me habias dicho? te odio.
mamá:ya no quiero que juegues con esa niña.
Ana:callate ella es mi amiga y no la boy a dejar.
Ana se fue a su cuarto y se quedo dormida.su amiga la desperto.
amiga:Ana no permitas que nos separen mata a tu mama y asi podremos ser amigas y estar juntas.
Ana:no pedo hacerlo es mi mamá
amiga:¡HAZLO!
Ana:no mejor me quiero morir yo como mi hermana.
amga abientate por la ventana como tu hermana.
Ana:como sabes que mi hermana murió asi
Amiga: por que yo era su amiga
Ana se abento por la ventana , su mamá eschuco y entro al cuarto y vio a su hija tirada como su hermana y en el piso habia una nota que decia:TENGO QUE ESTAR DONDE ETA MI AMIGA Y MI HERMANA
Su mama se fue y nadie supo de ella, pero la casa esta abandonada y cuando pasan por ahi y ven por la ventana se aparese la niña.La casa esta en venta y nadie la ha habitado


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Tan sólo un ángel caído relato de Terror y Miedo


Mi nombre era Luzbel, pero hace mucho tiempo que nadie me llama así; Ahora me conocen por otros nombres, seudónimos que siempre se asocian al mal y que paralizan la sangre con solo ser escuchados.

Y eso la convierte en mi favorita, pues para ella solo soy el ángel caído. Es la joven más dulce que pudiese existir. Le conozco desde pequeña, le he visto crecer y convertirse en la mujer que es hoy. Aunque también la he visto caer. Como yo también fue expulsada de su cielo: de una sociedad a la que desea pertenecer y le rechaza. Ni siquiera lo imagina pero tenemos más cosas en común de lo que se piensa. Eva, ese es su nombre…

Eva era apenas una chiquilla la primera vez que vino a verme. Su padre le llevaba de la mano. Vi su carita cuando la levantó para mirar lo que su padre señalaba en las alturas; entonces descubrí como el asombro llenaba sus ojos al descubrirme (con una rapidez asombrosa para una niña tan pequeña). Soltó la mano de su padre y corrió hacia mi jardín. No logró saltar la baranda a tiempo y su padre le sostuvo de nuevo. Aquella tarde Eva se alejó llorando, pero cada pocos pasos se volvía y me miraba entre lágrimas. Y desde aquella tarde, Eva no faltó ni un día a su cita conmigo.

A veces jugaba con su pelota cerca de mí y la tiraba hacia mi jardín, colándose a recogerla sólo como excusa para poder tocar la columna sobre la que yo estaba. Otras veces, se sentaba muy formal al lado de su padre, dando de comer a las palomas mientras mantenía largas conversaciones mentales conmigo. Que yo no le contestara no la desanimaba y seguía contándome sus pequeños secretos. Lentamente iba creciendo: sus gustos y sus actitudes cambiaban. Ya no saltaba al jardín, se limitaba a permanecer sentada en un banco leyendo o estudiando. Pero seguía hablando conmigo, contándome sus secretos que, por supuesto también iban creciendo…
Hoy también ha venido. Últimamente actúa de forma extraña. Ronda por el parque todo el día, como si buscase algo. Cuando se sienta a mi lado parece nerviosa y desasosegada.

Al medio día se ha parado junto a mí, pero enseguida ha desaparecido metiéndose entre unos arbustos cercanos. He visto alguna vez a los niños jugando al escondite en ese lugar. Les he oído pensar en el hueco que se esconde bajo sus ramas y que los oculta del mundo. Ahora la siento allí acurrucada. Oigo su respiración calmada. Creo que se ha dormido, aunque no logro adivinar porque se ha escondido ahí para dormir. Ojala pudiera preguntárselo algún día…

La noche ha caído. Oigo a los guardias del parque acercándose mientras hacen la última ronda de la jornada. Puedo sentir a Eva, despierta y alerta bajo los arbustos. Siento como se tensa cuando escucha hablar a los guardias: su corazón se acelera y su respiración se detiene durante un par de segundos. Tal vez este asustada ante la posibilidad de ser descubierta. Desde hace años los guardias recorren el parque al comenzar la noche y luego no viene nadie más hasta el amanecer. Es probable que Eva haya dormido demasiado y al darse cuenta de que venían los vigilantes ha visto como sus esperanzas de salir a tiempo se han esfumado.

Las voces se alejan y Eva sale a gatas de su escondite. Empuja un bulto negro delante de ella. Se dirige a su banco, con el paso un poco vacilante por las horas de inactividad. Allí abre el bulto y empieza a sacar cosas y a disponerlas encima de la piedra. Por primera vez no me habla con la mente, sino con un susurro dulce. Por un momento pienso que si ella está allí la noche será mágica y todo puede pasar. Luego el momento se va y me concentro en escuchar lo que Eva me cuenta.

Ni un solo instante a dejado de hablar de los recuerdos que comparte conmigo y de las ganas que tenía de poder pasar una noche a mi lado. Me deslumbra al quedarse desnuda completamente. Saca del bulto unas medias negras y unas bragas de encaje rojo. Se las pone con cuidado mientras sigue hablando sin parar. Coge un carmesí vestido de noche. Lo sacude un poco para estirar las arrugas y se viste. Por último, se calza unos zapatos de charol carmín con tacón de aguja. Dobla las ropas que se había quitado y las guarda en el bulto negro que ahora identifico con una mochila, saca de ella una bolsa térmica que contiene una botella. Es cava según me informa ella misma. Pone la mochila debajo del banco y descorcha el botellón y lo levanta hacia la oscura noche. Escucho su voz dulce susurrando de nuevo: está brindando por mí y por nuestras primeras noches juntos y bebe un largo trago. Después se levanta, tambaleándose un poco por los tacones, y da una vuelta completa sobre sí misma enseñándome su vestido y preguntándome si me gusta y que se lo ha puesto para mí. Esta noche la he visto más hermosa que nunca. Vestida así está bellísima, pero aún lo estaba más en su inesperada desnudez.

Vuelve a sentarse y sigue bebiendo de la botella a sorbos. Por fin me está contando todo lo que le preocupaba desde hacía meses y que no había sido capaz de decirme. Se quedó sin trabajo, perdió su casa, la abandonaron sus amigos… Llevaba un par de meses viviendo en la calle. Por eso la veía más tiempo durante el día. Por eso aquella noche había decidido por fin dormir a mi lado. Eva inclina su cabeza hacia atrás y pronuncia la frase que desata el todo: ¡Ojala pudieras bajar aquí!
Segundos más tarde, me encuentro sentado a su lado, en el banco de piedra. Temo asustarla, por eso llevo mi mano muy despacio hasta su cintura. Ella se estremece un poco pero no es miedo lo que percibo en su mente: el frío que siente cuando la toco es el culpable. Aunque cada vez parezco más humano y menos estatua, aún no he perdido del todo el frío del bronce del que estoy hecho. Ha hecho que me sienta más vivo que nunca. Por un lado deseo que se vuelva y me mire, pero por otro me da miedo lo que pueda encontrar en sus ojos cuando se crucen con los míos. Finalmente me armo de valor y susurro su nombre:
Eva…

Mi ángel caído – susurra ella sin volverse.

Por favor, Eva, mírame – acaricio su pelo mientras hablo, aunque sé que no necesita que la tranquilice. Vuelvo a ser de carne y hueso, mi mente sigue conectada a la suya.

¿Estás aquí de verdad? ¿No eres un sueño ni una alucinación? – no se atreve a volverse por miedo a que yo desaparezca.

Compruébalo tú misma. En serio, estoy aquí. Me has llamado y he venido. Me has despertado y te pertenezco durante toda esta noche.

Bueno, eso es un cambio porque he sido yo la que siempre te he pertenecido a ti.

¿Por eso tienes miedo de mirarme?

¿Miedo de ti? ¿Cómo se puede temer a aquello que se ama?


Eva se vuelve hacia mi. Sus ojos se quedan atrapados en los míos. Sus labios se encuentran apenas a unos milímetros de los míos. El deseo me resulta insoportable y cruzo la línea: borro la distancia que nos separa y beso sus labios. Ella corresponde con un deseo aún mayor que el mío. La abrazo con fuerza, se refugia contra mi pecho, cruzando sus piernas sobre las mías como si eso pudiera acercarnos aún más. Somos incapaces de separar nuestros labios, así que seguimos besándonos durante unos minutos. Cuando por fin logro separar mi boca de la suya lo hago sólo para que mis besos bajen por su cuello. Recorro despacio sus hombros y su escote. Me detengo en el nacimiento de sus pechos sólo porque allí noto más fuerte el latido de su corazón. Ella se acerca a mi oído y susurra dos palabras que avivan el fuego de mi interior: “Hazme tuya”. La beso de nuevo, con más fuerza que antes. Ya no tengo miedo de herirla, ya no queda en mí nada de la estatua que era. Paso uno de mis brazos por debajo de sus rodillas y aseguro el otro tras de su espalda. Ella se agarra a mi cuello, enredando sus dedos en mis cabellos. Me levanto con Eva entre mis brazos y me dirijo al jardín más cercano. Con mucho cuidado la deposito en la hierba y me tiendo a su lado.

Los besos de Eva se hacen cada vez más urgentes así que bajo mis manos hasta sus piernas y subo acariciando su piel por debajo del vestido. La despojo de sus ropas despacio a pesar de que el deseo de ver de nuevo su desnudez me consume por dentro. Sólo me doy cuenta de que yo ya estoy desnudo cuando siento el calor de la piel de Eva contra mi vientre y sus uñas clavándose en mi espalda. Por primera vez en muchos siglos siento el dolor recorriendo mi cuerpo: el dolor de sentir mi piel rasgada y el sufrimiento de separar mis labios de los de Eva. Pero no puedo mantenerme lejos de su cuerpo durante mucho tiempo. Vuelvo a recorrerlo con los labios y con las manos. Tomo posesión de cada centímetro de su piel tal y como ella me ha pedido. Siento sus gemidos en cada poro de mi piel acrecentando aún más mi deseo. Llego a sus piernas y hundo mi cabeza entre ellas. Eva suspira en el momento en que mi lengua encuentra su sexo y empiezo a lamerlo despacio. La siento estremecerse entre mis manos. Por enésima vez esa noche no puedo esperar para unirme a ella, pero esta vez no me resisto. Vuelvo a buscar su boca con la mía mientras dejo que sus piernas se abracen a mi cintura. La penetro con fuerza y ella jadea con sus labios contra los míos. Eva ayuda con sus piernas a que cada vez me hunda más en su interior.

Siento como se agita un poco debajo de mi cuerpo y un segundo después me encuentro con la espalda pegada al suelo y con Eva cabalgando sobre mí. Ahora es ella la que marca el ritmo. Lo mantiene tan lento que creo que me voy a volver loco. Cambia a cada instante sus caricias, pero siempre un poco más rápido. Por un momento la veo resplandecer y sé que el mundo no existe ya para ella. Puedo sentir en su mente como el placer recorre su cuerpo. Eso desata mi propio placer y siento de primera mano lo que un segundo antes sentía a través de Eva. Nuestras manos se encuentran en ese mundo paralelo donde no hay nada más que nosotros dos y nuestros sentimientos.

Y ahora ¿qué va a pasar? ¿Volverás a tu columna? – pregunta Eva susurrando en mi oído.
Debo hacerlo. ¿Te gustaría quedarte conmigo?
¿Puedo?
Sólo si lo deseas realmente Eva me mira a los ojos… sé su respuesta.

La mañana está avanzada. Vuelvo a estar en mi columna. A mis pies, una cinta amarilla rodea la barandilla. Dos policías buscan entre las flores. Dos enfermeros esperan junto a una ambulancia a que les den la orden de levantar el cadáver. Otros dos hombres examinan el cuerpo sin vida de la mujer que yace en el jardín. Su vestido de noche rojo y sus zapatos de tacón les han despistado al principio aunque pronto han encontrado la mochila bajo el banco y la botella vacía. Si supieran la causa de su muerte se sorprenderían aún más, pero no encontrarán nada. Eva, o mejor dicho, el espíritu de Eva, está sentada a mi lado mirando hacia abajo. Su mano suave acaricia la mía.

¿De verdad me quedaré siempre contigo?

Sólo hasta que tú quieras.

Entonces será para siempre. reflexiona durante unos segundos y luego vuelve a hablarme ¿Dejarás de…? ¿Volverás a…? Le cuesta encontrar las palabras, pero sé lo que quiere preguntarme.

Sí, mientras sigas deseándolo, cada noche volveré a 
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La extraña mujer
Tal y como he oído: sucedió un 7 del mes de Julio del 1981, cuando un hombre humilde, abriendo su bar como cada mañana, sobre las siete y media, se le aparece una mujer joven, mal vestida y sucia, de pelo largo, y le pregunta que si puede tomar un café. Seguidamente, cuando ya ha abierto el bar, va hacia la barra el hombre y le sirve el café. La mujer, le dice al hombre:
-Usted no sirve para estar detrás de una barra, sirve para curar.
El hombre extrañado no dice nada.
Así, le habla la mujer otra vez y le dice:
-¿Eso de ahí es un comedor?
A lo que le responde el hombre:
-Sí que lo es (en ese momento, el hombre solamente deseaba que se fuera esa mujer, aunque el café hubiera sido gratis).
La mujer le vuelve a preguntar:
-¿Se puede pasar?
A lo cual éste le afirma que sí.
Le vuelve a decir la mujer:
-¿No me ha oido?, le he dicho que no sirve para esto, sinó para curar.
El hombre, le contesta a esto:
-No se cómo puedo curar (o algo así, ya no me acuerdo muy bien).
La mujer le dice:
-Sígueme, te lo demostraré.
A lo tanto, se pone cerca de la puerta que pasaba al comedor, a la derecha del hombre, le coge la mano izquierda y se la estampa contra la pared.
En ese momento el hombre pudo percibir y ver una inmensa iluminación. Y en esa iluminación vió una nube tormentosa, encima de la qual había una virgen.
El hombre atonito de los hechos no se lo podía ni imaginar
La mujer le dice:
-¡Contestale, contestale! -en un tono agresivo, pero amable a la vez-.
El hombre asombrado, y cortado a la vez, no dijo nada.
Varias veces le dijo esto la mujer, a lo que esta nube paso al lado del hombre como si nada y en ese momento, todo volvió a la normalidad: el estaba al lado de la puerta del comedor, con la mano en la pared. Volvió a la barra y efectivamente había la taza de un café, ya bebido, pero, ¿dónde estaba esa mujer?, el hombre miró a su alrededor y no vió nada. Sale a la calle y tampoco ve nada y finalmente, ya muy centrado en el tema, va a la fuente que había cerca y tampoco vió nada.

Esta historia, personalmente, me ha impactado, por eso he decidido publicarla. Yo sólo he contado la historia, ahora vosotros, analizad los hechos...
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El Diablo en el espejo

Estabamos todos tomando unas copas en un bar de mi ciudad. Estabamos de risas y bebiendo lo normal, cuando apareció un muchacho moreno, de unos 16 años, como nosotros. Alberto, uno de mis amigos que allí se encontraban, le saludó, puesto que eran amigos. Se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas.

Al cabo de unas, más o menos, 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, puesto que ya había anochecido y nos encontrabamos ahora en un botellón en un descampado. Nos contabamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados. Entonces Safías, el chaval gótico amigo de Pablo, dijo que conocía una forma de ver al Diablo.

Le escuchamos con, la verdad, una atención de cuando te cuentan un chiste. El procedimiento que hay que seguir es el siguiente:(Textualmente)"En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta.

Enciende 12 velas, al poder ser negras, y situate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y situate, como dije antes, enfrente del espejo. Mantenlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo"Todos nos lo tomamos a broma, pero David, otro amigo con el mayor valor que he visto nunca, dijo que lo haría sin problema.

Estabamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo.24 de Diciembre, las 23:55. Todo preparado y nadie que nos moleste. Entró David solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que algún ser estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, y llamé a David.

No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y encontré a David en el suelo, agarrandose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia a toda prisa y como pude, y se lo llevaron al hospital.Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa.

Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin David se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras:"Lo he visto . . . Tengo mucho miedo"Ahora ya he conseguido dormir, pero David no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal. No fue eso: fue lo que vió en el espejo. Y estará así hasta que se muera.
 
 
Has sentido alguna vez que no estás solo en la habitación?, quizá también has sentido un escalofrío en tu cuerpo sin saber el porque o simplemente has escuchado tu nombre susurrado al oido y por supuesto allí no había nadie.¿Te ha ocurrido alguna vez?.

Según las creencias, un fantasma es una aparición no material o esencia de un organismo por lo general de un ser humano. Con mayor frecuencia, se atribuye el término fantasma a la aparición de un difunto, cuya aparente solidez oscila entre la mera masa brumosa y la perfecta réplica de la persona, aunque también puede referirse al de una persona aún viva.
En muchas culturas se ha creído desde antaño que el alma sale del cuerpo en momentos de inconsciencia, por ejemplo durante el sueño o que el espiritu merodea junto al cuerpo del difunto.

Para que este fenómeno pueda ser observado hace falta que se den unas condiciones muy especiales.
De todas formas si eres una persona que tienes la inquietud de presenciar este fenómeno, deberías estar provisto de equipo tal, como una cámara de fotos con carretes altamente sensibles, infrarrojos y visores nocturnos para poder plasmar el momento de la materializacion.

Realmente las apariciones casi siempre han sido plasmadas en fotografías y cintas de video de manera casual. Tambien tenemos que barajar la posibilidad de ser testigo de una materialización mediante sesiones de espiritismo con ayuda siempre de un medium fiable y profesional.

Son muchas las historias que cuentan encuentros inesperados con fantasmas, encuentros que cambiaron la vida de quienes las protagonizaron, quienes los han visto no han podido olvidarlo nunca.